La Jornada de Concientización Vial organizada por el Sanatorio Colegiales y Cobermed con el apoyo de la ONG Conduciendo a Conciencia, fue un espacio de reflexión sobre la problemática vial en nuestro país y qué lugar ocupamos todos.

La iniciativa surgió de la premisa de que todos tenemos un rol determinante en el transito, ya sea como peatones, conductores, pasajeros o ciclistas, entre todos construimos la seguridad vial. La clave está en tomar real conciencia de la situación, de las estadísticas (20 muertes diarias por accidentes ocurridos o relacionados con el transito) y de las normas y obligaciones que debemos conocer para transitar en forma ordenada y responsable la ciudad.

 El encuentro logró su cometido: movilizar a los asistentes, de forma tal que puedan reflexionar sobre cuáles son las conductas frecuentes en la vía pública y si conocen o no las normas viales.

La charla nos dejó muchos conceptos, entre ellos:

En el 90% de los siniestros viales interviene el factor humano por lo que son evitables.

Algunos factores y conductas de riesgo son:

  • El aumento de la velocidad
  • El consumo de alcohol y drogas
  • Realizar otras actividades mientras manejás como consumir bebidas
  • Utilizar el teléfono celular o
  • Simplemente conversar con el acompañante entre otros.

 Pudimos ver medidas preventivas como la utilización del cinturón de seguridad, el uso del casco, respetar la velocidad establecida, frenar en las esquinas, respetar los semáforos y señaléticas en general, por nombrar algunas acciones posibles. A lo que nos referimos es al respeto por las normas y reglas del tránsito.

 En relación a nosotros, como actores activos debemos ser conscientes de nuestro estado, de cómo estamos y nos sentimos, si estoy cansado, enojado, distraído, medicado… estas condiciones influirán en nuestra forma de manejar, y conocerlas puede salvar nuestra vida y la de los demás.

 Por ello desconocer e ignorar esta información tan sensible, atenta contra la salud propia y de terceros. Y más aún, desconocer conscientemente las consecuencias de una determinada acción, hace que nuestro vehículo se asemeje a un arma que en cualquier momento puede ser activada.

Si uno se preguntase cuando pasa un semáforo en rojo (sabiendo que está prohibido), porqué lo acaba de hacer, siempre aparecen excusas y justificaciones que no alcanzarían para explicar si atropello  y mato a una persona. Sin embargo esta es una consecuencia posible…

 El transito lo hacemos entre todos, y entre todos podemos ayudar, a que nuestra convivencia no se transforme en connivencia.